jueves, 30 de abril de 2009

América Latina en 2009: cómo enfrentar los efectos de la crisis mundial

Aqui les dejo un informe del banco mundial que me parecio interesante.

Pamela Cox
Vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe
Centro Internacional Woodrow Wilson
5 de febrero de 2009

Colegas y amigos del Centro Internacional Woodrow Wilson,

Damas y caballeros,

Deseo agradecer al Centro Internacional Woodrow Wilson esta invitación y la oportunidad de abordar diversos temas críticos que están afectando las tendencias del desarrollo en América Latina y el Caribe.

Hoy me centraré en los efectos de la crisis mundial en la región –tanto en la economía real como en el sector financiero–y en cómo se desvaneció la teoría del desacoplamiento, tan popular el año pasado. Además, propondré de qué manera la región puede proteger los avances sociales logrados en más de cinco años de sostenido crecimiento y cómo puede prepararse para su recuperación y futuro crecimiento.

Una crisis globalizada golpea a América Latina

Para nadie es novedad que nos encontramos en medio de una grave crisis económica que afecta a todo el mundo. Si leemos las primeras planas de los diarios internacionales, es fácil darse cuenta que no hay un camino claro a seguir para enfrentarla.

¿Qué dimensión debe tener el incentivo fiscal? ¿Qué hacer con los activos tóxicos? De hecho, la única respuesta parece ser aumentar la dependencia en el Estado en formas imposibles de imaginar en el pasado.

Los economistas que buscan respuestas a esta crisis se han remontado a los años ochenta y setenta y hasta a los años treinta en busca de orientación. Sin embargo, hoy nos enfrentamos a problemas muy diferentes y no sabemos cómo superarlos. Algunos recomiendan que estudiemos el pasado y examinemos la bibliografía disponible, mientras que otros dicen que es hora de tirar esos libros.

Todas las economías de mundo se han visto afectadas. Las noticias económicas de Estados Unidos a Europa, de China a Brasil, hablan inexorablemente de las dificultades que enfrentan decenas de gobiernos, cientos de mercados, miles de negocios y millones de trabajadores esforzados.

En esta oportunidad, sin embargo, la génesis de la crisis no está en las economías emergentes. Esta vez, América Latina no fue el epicentro desde el cual se propagó el problema hacia los países desarrollados. No obstante, la región se ha visto profundamente afectada y lucha a brazo partido con una demanda mundial que se contrae, exportaciones en franca disminución y menor acceso a flujos de capital.

El fin de un ciclo virtuoso

La crisis ha frenado bruscamente más de cinco años de crecimiento económico sostenido (a un promedio anual de 5%) en América Latina, alimentado en parte por políticas macroeconómicas y fiscales responsables y en parte por el súbito auge en los precios de los productos básicos o commodities.

Antes de iniciarse el ciclo descendente, varios países pudieron, por primera vez en 30 años, avanzar considerablemente en la reducción de la pobreza y la desigualdad. En Brasil, Chile, Argentina, El Salvador y Colombia, entre otros, ello se logró en parte gracias al espacio fiscal brindado por mejores políticas macroeconómicas. Esta situación permitió enfocar de manera inteligente el gasto social en quienes más lo necesitaban, generó superávit presupuestarios, logró aumentos nunca antes vistos en las reservas internacionales, un entorno mucho más atractivo para las inversiones y menores tasas inflacionarias.

Sin duda, la región parecía finalmente haber “despegado” de la pista del crecimiento, siguiendo el modelo de los tigres asiáticos.

Quienes conocen América Latina saben que la región no ha estado ajena a las contingencias económicas: ALC se vio afectada por fuertes crisis financieras en los decenios de 1970, 1980, 1990 y durante los años 2001 y 2002. La gente de la región conoce demasiado bien lo que es perder sus ahorros y otros activos; el colapso de los bancos; la drástica caída de las monedas locales; y la consiguiente pobreza, desempleo y crecimiento negativo.

Pero esta vez, América Latina no se vio afectada de la misma manera y muchos pensaron que había evitado contagiarse con las economías avanzadas.

El desacoplamiento que no ocurrió

Desde agosto de 2007, cuando estalló la crisis de los bonos subprime, hasta mediados de 2008, cuando comenzó a caer el precio de los productos básicos, daba la impresión de que la región sería capaz de sortear relativamente ilesa la crisis mundial.

Mientras la crisis de los bonos subprime afectaba profundamente a las economías del mundo industrializado, las perspectivas económicas de América Latina y el Caribe no parecían ser desoladoras. Las monedas se fortalecían, los bancos centrales acumulaban reservas, los niveles de inversión extranjera directa se mantenían incólumes y las entradas de capital en la cartera aumentaban. Las perspectivas de crecimiento para el año 2008 se corregían al alza y Perú y Brasil se integraban al club de países cuyos créditos clasifican como de buena calidad (“grado de inversión”).

La presencia de este oasis en medio de la crisis se explica por el alza de los precios de los productos básicos, que para algunos economistas era otra burbuja más. Esta alza compensó con creces los efectos negativos de la conmoción financiera y de la desaceleración de la economía en muchos países desarrollados.

En América Latina, los ciclos de crecimiento y precio de los productos básicos están fuertemente relacionados. Según nuestra investigación, más de 90% de la población de la región depende de una forma u otra de las exportaciones de productos básicos.

Sin embargo, a mediados de 2008, cuando los precios de estos productos comenzaron a colapsar, la teoría del desacoplamiento se desvaneció. Los precios evolucionaron de manera adversa para América Latina y reforzaron (en lugar de contrarrestar) la tendencia que imponía la desaceleración y la conmoción financiera del resto del mundo. Cuando Lehman Brothers se acogió el 15 de septiembre a la protección de sus acreedores en virtud del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de

Estados Unidos, se desató una “tormenta perfecta” y la región entró de lleno a la espiral descendente que afligía a la economía mundial. No hubo dudas acerca de su impacto:

Los mercados de valores de la región cayeron abruptamente a medida que los inversionistas cambiaron sus prioridades en materia de riesgos.
Las monedas se depreciaron (40% en Brasil, casi 30% en Chile).
Los precios de los productos básicos se desplomaron y hoy se encuentran en los niveles de enero de 2007 (reducciones de 50% respecto de los precios punta de 2008).
Las corrientes de remesas se contrajeron de manera considerable y tuvieron efectos negativos particularmente marcados en México, América Central y el Caribe (una caída de 6% en el último trimestre de 2008).
Tanto los hogares como las empresas y los gobiernos comenzaron a sentir los efectos de la contracción pronunciada del crédito.

Casi todos los países de la región sintieron los efectos, aunque de diferentes formas:

México y América Central corren el riesgo de ser los más afectados si la recesión se prolonga en Estados Unidos, ya que sus relaciones económicas y comerciales están fuertemente ligadas a la economía de ese país. Es probable que el crecimiento de México sea negativo en 2009.
En América del Sur, la explosión de la burbuja de los productos básicos golpea fuertemente a Brasil; Argentina, que también se ve afectada, debió nacionalizar su sistema de pensiones como una forma de mantener el equilibrio fiscal.
Las naciones exportadoras de petróleo, como Venezuela y Ecuador, deberán ajustar su gasto a la merma en sus ingresos como resultado de la fuerte caída en los precios internacionales del crudo (de US$160 a alrededor de US$40 el barril).
Los menos afectados serán aquellos países que lograron ahorrar durante los buenos tiempos y aquellos con mercados diversificados y vínculos más fuertes con las economías asiáticas (Chile, Colombia y Perú).
En términos generales, los países mejor posicionados son aquellos con bancos centrales autónomos, sistemas con metas inflacionarias y procesos fiscales sólidos.
En septiembre de 2008, había consenso respecto de un crecimiento previsible de 3,7% en 2009 para América Latina. En enero de 2009, en cambio, el pronóstico de consenso había disminuido a un magro 1%, valor que coincide con las correcciones a la baja del crecimiento mundial. ¡Qué diferencia en apenas un trimestre!
2009: Nuevos desafíos, nuevas oportunidades para proteger los avances sociales
Si bien la crisis actual pone de relieve la necesidad de regular mejor los mercados, no hay que olvidar que algunos países de la región sobrellevarán mejor esta crisis que otros porque aplicaron por años políticas macroeconómicas y financieras prudentes, entre éstas una mayor regulación del sector financiero.

Sin embargo, las autoridades a cargo de formular políticas enfrentarán desafíos importantes a la hora de manejar las dificultades a corto plazo generadas por la crisis y mantener al mismo tiempo las condiciones necesarias para asegurar crecimiento a largo plazo.

La actual crisis financiera mundial no debe convertirse en una crisis humana y social. Por este motivo, es imprescindible adoptar medidas oportunas y decididas para salvaguardar los avances sociales conseguidos por América Latina y el Caribe durante los últimos años.

Entonces, ¿Qué deben hacer los gobiernos en estas circunstancias tan especiales?

En primer lugar, la región debe aumentar la ayuda bien focalizada en los más vulnerables mediante un paquete de medidas de protección social. Este paquete debe velar por el acceso generalizado a servicios de seguro de salud, proteger el gasto público en ámbitos cruciales como nutrición y vacunación y entregar ayuda focalizada adicional en efectivo.
Muchos países de la región cuentan con programas de protección social bien focalizados, como Brasil con “Bolsa Familia” y México con “Oportunidades”. Programas similares existen en El Salvador, Panamá, Jamaica y Colombia.
Hoy, estos programas aumentan su cobertura para mitigar algunos de los peores efectos de la desaceleración de la economía que todavía están por llegar. El Banco Mundial apoya activamente los programas sociales focalizados y en la actualidad, entrega más de US$2.000 millones para ejecutar iniciativas de transferencias en efectivo condicionadas en la región.

En segundo lugar, los países que disponen de espacio fiscal deben financiar temporalmente cualquier déficit que surja para evitar el recorte del gasto en protección social, salud, educación e infraestructura vital. Si así lo permiten los ahorros o el endeudamiento prudente con instituciones multilaterales, sería pertinente un aumento bien diseñado del gasto a fin de cerrar las brechas en materia de capital humano y físico y al mismo tiempo, ampliar la demanda interna. En efecto, Argentina, Brasil, México y Chile han puesto en marcha paquetes de incentivos multimillonarios destinados a invertir en infraestructura, proteger el empleo, facilitar los créditos y propiciar el gasto interno.

En tercer lugar, los gobiernos pueden marcar la diferencia si avanzan con celeridad hacia políticas activas para el mercado laboral con la adopción de medidas para la creación de empleos, por ejemplo, programas públicos de empleo, iniciativas en apoyo del trabajo por cuenta propia y creación de empresas. Junto con programas de readiestramiento y capacitación para los desempleados y subsidios al salario y el empleo, estas medidas no sólo tendrán un efecto social directo, sino además contribuirán a la recuperación económica.

En cuarto lugar, la región necesita seguir fortaleciendo las políticas a largo plazo que apunten a una recuperación definitiva; de lo contrario, se perderán los avances conseguido en los últimos años. Los países mejor capacitados para manejar los peligros suscitados por la crisis, además de aprovechar sus oportunidades, estarán en mejores condiciones para reanudar rápidamente el crecimiento y conquistar mayor presencia en los mercados mundiales. Esto significa, por ejemplo, invertir constantemente en facilitar el intercambio comercial y mejorar la calidad de la educación y la logística.

En quinto lugar, la mayoría de los países de América sigue comprometido con el libre comercio y la próxima Cumbre de las Américas será una oportunidad excelente para conciliar los intereses comerciales con el objetivo común de ampliar las relaciones económicas que son mutuamente beneficiosas para todos los países del hemisferio occidental.
En efecto, las crisis a menudo se constituyen en buenas oportunidades para que los gobiernos enfrenten a las “vacas sagradas”.

Por último, la efectividad de los gobiernos y las instituciones a la hora de utilizar los escasos recursos disponibles desempeñará una función crucial cuando se trate de capear la tormenta.
Los gobiernos deberán aprovechar la actual crisis para revisar sus políticas de “subsidios universales”. Se trata de subsidios que no sólo benefician a los pobres, sino también a la clase media y en gran medida, a quienes gozan de una buena situación económica. ¿Por qué motivo debería el Estado subvencionar el agua y el saneamiento, los servicios de educación, la gasolina o la electricidad que consumen quienes tiene los medios para pagarlos?

Si existe voluntad política para ello, la actual crisis puede ayudar a corregir este sistema de subsidios generalizados y dar lugar a ahorros considerables que pueden ser utilizados en programas de protección social focalizados y en estímulos económicos. La región gasta anualmente entre 5% y 10% del PIB en subsidios. Aproximadamente una tercera parte de esta cifra cae en manos de personas que pertenecen al quintil de mayores ingresos de la población. Es una cifra suficiente para triplicar (o más) los programas de transferencias directas destinados a los pobres.

El liderazgo es esencial para promover esta agenda, especialmente en el contexto de un año muy dinámico en términos políticos.

En 2009, presenciaremos elecciones presidenciales en Panamá, El Salvador, Chile, Uruguay, Ecuador y Bolivia y contiendas legislativas en Argentina y México. Bolivia está reformando su Constitución después del referendo ganado recientemente por el Presidente Morales y los venezolanos decidirán en dos semanas más si derogan los plazos que rigen el actual mandato presidencial.

Es justamente durante esta crisis y en la definición de las coyunturas políticas que se necesita un fuerte liderazgo para mantener una gestión económica decidida junto al énfasis en la protección de los recientes logros en el plano social a fin de amortiguar las conmociones externas y facilitar la reanudación del crecimiento una vez que haya pasado la tormenta.

Las economías emergentes como parte de la solución
Una crisis mundial requiere una solución de la misma envergadura. Por este motivo, debemos admitir que esta crisis económica de alcance mundial no se solucionará si no se toma en cuenta el punto de vista y las inquietudes de los países en desarrollo.

Las máximas autoridades del grupo de los veinte o G20 acordaron que países de economías emergentes y en desarrollo, como México y Brasil, deben tener su lugar en la mesa junto con los países desarrollados, ya que todos somos parte de la solución. Nosotros apoyamos ese camino y aplaudimos este paso inicial hacia el multilateralismo.

Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, lo acaba de plantear con las siguientes palabras: “La globalización responsable, con inclusión y sostenibilidad, debe primar por encima del enriquecimiento de unos pocos”.

Respuesta del Banco Mundial

¿Y qué hace el Grupo del Banco Mundial en esta crisis sin precedentes? Estamos intensificando el apoyo financiero en todo el mundo en desarrollo con financiamiento para los países de ingreso mediano (por un total de US$100.000 millones entre 2009 y 2011), donaciones y préstamos en condiciones concesionarias para las naciones de ingreso bajo y préstamos para el sector privado a través de nuestra entidad para el sector privado, la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés).

A través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), hemos comprometido nuevos recursos en América Latina por la suma de hasta US$13.000 millones para el ejercicio económico que finaliza en junio de 2009, cifra que más que duplica nuestro volumen normal de financiamiento. Estos recursos adicionales son fundamentales para mantener los empleos y los avances sociales, reforzar los actuales programas del sector público e inyectar liquidez a los países donde sea necesario.

Conclusión

Ha llegado el momento de actuar y el liderazgo responsable es de suma importancia. América Latina será parte de la solución global si ésta apunta a generar un contexto mundial justo que brinde oportunidades a todos.

Confío en que ese mismo liderazgo decidido que permitió el fuerte crecimiento y los avances sociales conseguidos en los últimos años seguirá manifestándose en estos momentos difíciles de crisis, en beneficio de millones de latinoamericanos.

Muchas gracias


Cox, Pamela. América Latina en 2009: cómo enfrentar los efectos de la crisis mundial.(En línea).
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DISPONIBLE EN INGLES.
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Keynes no basta

Los gobernantes, siempre sesgados válidamente hacia el optimismo, convocan la esperanza de una recuperación del crecimiento y la estabilidad financiera global en un futuro más bien próximo. Pero la cosa no es fácil.

La pregunta central no es sobre cuándo se va recuperar la economía mundial, sino cuál será el camino hacia un funcionamiento más balanceado, menos desigual del capitalismo a escala global.

El proceso anterior no puede seguir. La nueva era del capitalismo mundial solo puede arrancar sobre bases completamente diferentes. Los arquitectos del nuevo régimen no estarán pensando en una economía mundial más capaz de erradicar la desigualdad y la pobreza de la vida humana. No. Estarán pensando más bien en la reducción del riesgo de aparición de una burbuja tan colosal, y tan abarcadora, como la que precedió a esta crisis. Lo de la desigualdad y la pobreza es más difícil: hay que excavar más profundamente.

Instalar un crecimiento alto y estable será resultado de acciones estatales que deberán ir mucho más allá de la generación de increíbles déficit fiscales, principalmente en Estados Unidos, y de la expansión inaudita del crédito de los bancos centrales de los países ricos. Estas medidas son necesarias, pero solo pueden dar un respiro en la andadura hacia una nueva arquitectura del capitalismo mundial. La crisis financiera global será una presencia persistente, y con certeza irá más allá del final de 2009.

Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, economistas de las Universidades de Maryland y Harvard publicaron hace un poco más de un año un ensayo sobre los rasgos comunes de las crisis financieras en los países más avanzados. (Is the 2007 U.S.

Subprime Crisis So Different? An International Historical Comparison. American Economic Review Vol. 98 No. 2). En enero de este año, los autores presentaron en un seminario técnico una actualización y una ampliación de las bases de información de su artículo inicial, para incluir datos sobre crisis bancarias en países más pobres, incluyendo la crisis bancaria colombiana de 1998 (The Aftermath of Financial Crises, borrador diciembre de 2008).

Las conclusiones de estos ensayos son muy interesantes para la comprensión de la historia. En primer lugar, las grandes crisis financieras de las naciones pobres se parecen mucho, en sus antecedentes y sus implicaciones, a las de las naciones ricas. En segundo lugar, las crisis financieras generan caídas en el PIB que duran, en promedio dos años. Los mercados de activos registran profundas caídas de precios: el valor de la finca raíz declina, según los artículos, en un promedio de 35 por ciento a lo largo de seis años, y el desempleo sube en promedio 7 puntos en un periodo que puede llegar hasta cuatro años. Un resultado especialmente relevante: la deuda pública se expande en un promedio de 86 por ciento, y ello no se debe principalmente al costo de la capitalización o nacionalización de las entidades financieras, sino a la disminución del recaudo tributario. Un resultado significativo, que merecería una elaboración adicional: en la muestra de trece crisis financieras utilizada por Reinhart y Rogoff, Colombia tuvo, en los tres años siguientes a la crisis de 1998, un aumento acumulado de la deuda pública del 170 por ciento. Para la muestra el promedio fue 86 por ciento.

Sabemos que esta crisis financiera no tiene precedentes. En consecuencia, es razonable prever que el mundo deberá nadar en el pantano durante un tiempo considerable antes de recuperarse del desempleo y la recesión. Pero el mundo anterior a 2008, tan profundamente desajustado en sus balances comerciales, fiscales y financieros entre países y regiones, no volverá. No bastará el estímulo fiscal y monetario.


cgonzalm@cgm.com.co

Gonzalez, Cesar. Keynes no basta. (En línea).http://www.portafolio.com.co/opinion/columnistas/csargonzlezmuoz/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-5089488.html

La crisis financiera y el empleo

Tres de los slogans básicos del actual Gobierno (seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social) estaban orientados a estimular la economía, y por esa vía, resolver, entre otros, el desempleo como uno de nuestros problemas estructurales.

De alguna manera, se le vendió al país la ilusión de que habíamos despegado una economía, que se decía había estado aletargada en los años anteriores. Por eso, cuando estalló la llamada 'crisis financiera' que como lo han señalado varios analistas es en el fondo una crisis del modelo económico, el Gobierno se apresuró a decir que la economía colombiana estaba 'blindada'.

En su momento, se presentó como un despegue el crecimiento del 8 por ciento del PIB. No se dijo que eso era el resultado del aumento de los precios internacionales del carbón, petróleo y gas, y no de medidas económicas internas. Aún en ese momento no hubo una reducción significativamente paralela del desempleo. Un estudio publicado por PORTAFOLIO nos colocaba con la más alta cifra de desempleo en la región.

La pregunta que todo el mundo se hace, es cómo afrontar ahora el problema del empleo frente a la crisis. No hay formulas mágicas, pero se deben utilizar estrategias distintas a las ensayadas hasta ahora.

Este Gobierno les dio todas las gabelas a los capitalistas mediante las reformas tributarias que adoptó, mientras crecía mucho el desempleo abierto y el desempleo informal, a pesar del mayor crecimiento económico del país. A Uribe parece que no le importa la pobreza ni el desempleo, que ya suman más de 3 millones de colombianos. Más aún, el Gobierno se ferió en los últimos cuatro años los ahorros del Fondo de Hidrocarburos que los Gobiernos anteriores habían acumulado, gracias al esfuerzo de todos los colombianos.

Pero lo que más llama la atención es el hecho de que el actual Gobierno no tiene ningún plan para enfrentar el creciente desempleo que va a tener nuestro país.

El Ministro de Hacienda se dedica solamente a decir que "estamos blindados". Y eso no es cierto. Creo que Colombia es uno de los pocos países del mundo que hasta ahora no ha adoptado un plan creíble y sustentado para hacerle frente a la crisis mundial. Por lo menos, debido a lo que hicieron los gobiernos anteriores, tenemos un sistema financiero más fuerte y una alta disponibilidad de reservas internacionales para utilizarlas en esta crisis.

Para afrontar el inevitable problema del mayor desempleo que se nos viene es necesario que el Banco de la República haga un esfuerzo adicional de disminución en las tasas de interés, y que ello se refleje en créditos más abundantes y baratos del sistema financiero.

En todo caso, propongo llevar a cabo un vigoroso programa de gasto público concentrado en proyectos de vivienda social, infraestructura, educación y capacitación. Estoy convencido de que tenemos espacio para impulsar el crecimiento mediante un gasto público mayor y más eficiente. Pero eso no se va a lograr nunca con las populistas ofertas semanales de Uribe en los consejos comunitarios ni con un Departamento Nacional de Planeación que, cuyas actuales funciones deben ser profundamente rediseñadas.

El Comité de la Internacional Socialista para América Latina propuso recientemente en Guatemala, que las medidas deben apuntar a que no se afecte ni el empleo ni a los sectores más pobres de la población.

La 'crisis' entonces, no es solamente 'financiera', sino de todo un modelo económico.

Como se ha planteado en el seno de la Internacional Socialista -a la cual está afiliado el Partido Liberal- se requiere, repensar el papel del Estado y rescatar el valor de la política.

gomezgomezabogados@cable.net.co


Gomez, Alfonso. La crisis financiera y el empleo. (En linea). http://www.portafolio.com.co/opinion/columnistas/alfonsogmezmndez/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-4929887.html

Bajan 100 puntos las tasas de interés del Banco de la República; pasan de 7% a 6%




Por primera vez en mucho tiempo, las tasas quedaron por debajo de la inflación, que a marzo va en 6,14%.

Por primera vez en mucho tiempo, las tasas se ubicaron por debajo de la inflación, que a marzo va en 6,14%. Este recorte constituye el quinto realizado en lo que va corrido del año.


De acuerdo con el Banco de la República, "la nueva disminución de la tasa de interés de intervención, que se suma a las realizadas desde diciembre de 2008, impulsa el crecimiento económico".

Así mismo, dice el Emisor, "estas decisiones de política se han podido hacer rápidamente teniendo en cuenta que los desarrollos recientes en Colombia y el mundo crean un balance de riesgos a la baja, tanto en la actividad económica como en la inflación".

La reunión se llevó a cabo en medio de una de las mayores crisis financieras de la historia mundial y sobre la base de una desaceleración económica colombiana muy fuerte.

La decisión se tomó con la participación de dos miembros nuevos en la junta directiva.

'Economía mundial se deterioró más de lo esperado'

El descenso de la inflación a marzo (6,14%) se presentó tanto en los precios de alimentos como en otros rubros de la canasta familiar, destacándose la desaceleración de los precios de los regulados.

La disminución de la inflación y las expectativas de inflación ratifican que la debilidad de la demanda interna y externa y la caída en los precios internacionales de los productos básicos se están reflejando en menores presiones inflacionarias.

La Junta considera que la inflación anual continuará cayendo en los meses siguientes y podrá terminar el año en el rango meta. La economía mundial se deterioró más de lo esperado en el primer trimestre de 2009.


Fuente: PORTAFOLIO.COM.CO

Desempleo fue de 12% en marzo de 2009, según el Dane; aumentó 0,8% frente a igual mes del 2008

El número de desempleados ascendió en 229.000 personas hasta llegar a 2'471.000 para ese periodo. De igual forma, el número de ocupados creció de 17'727.000 a 18'156.000.


Ibagué continua con la tasa de desempleo más alta del país, al ubicarse en 19,8 por ciento. Le sigue Medellín, con 18 por ciento, y Pereira, con 17,3 por ciento.

Las ciudades con las menores tasas de desempleo son: Bogotá, 12,4 por ciento; Barranquilla, 11,6 por ciento, y Bucaramanga, 10,6 por ciento.

En las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas, esta tasa fue de 14 por ciento frente a 12,3 por ciento de enero - marzo 2008.

Para el primer trimestre el desempleo aumentó de 12,1 por ciento en el 2008 a 12,9 por ciento este año. El subempleo por su parte se redujo de 31,3 por ciento a 29,1 por ciento en el mismo periodo.

El presidente Alvaro Uribe ha manifestado ''mucho temor'' por la situación del empleo en el país y un alza de los desocupados como consecuencia de una desacaleración de la economía colombiana.

La semana pasada el Dane reportó que la producción de la industria manufacturera cayó 12,8 por ciento en febrero del 2009, llevando el índice acumulado de contracción a 11,6 por ciento en el primer bimestre y 6,3 por ciento en los últimos 12 meses.


Fuente: Jorge Correa / Redacción de Economía y Negocios. Portafolio.com.co. (En línea). http://www.portafolio.com.co/economia/economiahoy/2009-04-30/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-5104708.html

Cuatro puntos clave para fortalecer la economía del país, presentó Álvaro Uribe


El Presidente reconoció el difícil momento económico reflejado en el creciente índice de desempleo conocido el viernes, según el cual 2'830.000 colombianos no tienen trabajo.


El mandatario aceptó las adversidades para avanzar en la generación de empleo, aunque destacó el crecimiento de los fondos de cesantías en un 11,6 por ciento con respecto al año pasado.

Es decir, de acuerdo con las estadísticas reveladas por el mandatario nacional, 450.000 personas ingresaron a la formalidad laboral durante el 2008.

El primer punto de lo que llamó 'Política antisísmica' es la inversión en infraestructura para la que dijo hay dispuestos 55 billones de pesos, de los cuales 32 corresponden a concesionarios y asociados del Estado, así como avanzar en la ejecución del Plan 2.500 y los corredores de la competitividad.

El segundo aspecto tiene énfasis en la protección social. En este sentido se comprometió a fortalecer el programa de Familias en Acción. Para julio debe haber 3 millones en el programa. Actualmente hay 1'700.000.

También fortalecerá las porciones alimenticias para niños, pasando de las 3'400.000 de hoy a 13 millones en el país, por intermedio del Instituto de Bienestar Familiar.

Igualmente, entregar un 1'500.000 microcréditos por intermedio de la Banca de las Oportunidades.

El tercer capítulo, el Presidente lo dedicó a proyectos de inversiones especiales como las 45 zonas francas aprobadas.

Éstas consisten, por ejemplo, en que los equipos que haya que importar no paguen aranceles ni IVA, sin son sin ánimo de lucro, y si son privados, que solo paguen en renta el equivalente al 15 por ciento.

"No podemos dejar que la crisis mundial frene la confianza de la inversión extranjera en nuestro país", dijo Uribe. Puso como ejemplo, el interés de distintos países de Europa, América y Oriente de invertir en la hidroeléctrica Pescadero, que será construida en Ituango, al norte de Antioquia.

El cuarto punto es la financiación del Estado y de los particulares. En cuanto al Estado aseguró que Colombia es considerado un buen pagador de deudas y saldrá a buscar financiación para los años 2010 y 2011. Agregó que se dio un paso importante esta semana con la venta de las electrificadotas, dineros que ayudarán a tener que acudir menos a buscar créditos.

Para que los privados afronten la crisis, el Gobierno Nacional dispuso, a través de Bancoldex, recursos por 5 billones de pesos para que "no se les seque la caja". Asimismo, promoverá una gran fuerza de ventas en Cúcuta, Arauca e Ipiales para lo que también se dispuso de unos recursos.

Anunció que para el jueves tendrá listas unas medidas especiales que dará a conocer y que buscan apoyar a la industria automotriz del país, a los compradores de vehículos y a los de electrodomésticos.

Los anuncios fueron hechos por el presidente Uribe en el municipio de Urrao, suroeste del departamento, donde presidió su tradicional Consejo Comunal aprovechando la celebración de los 25 años del Encuentro de Dirigentes del Suroeste.

Uribe Vélez es miembro fundador de este Encuentro que nació en Urrao, liderado por el entonces diputado a la Asamblea de Antioquia, médico Iván Restrepo Gómez, quien logró reunir un nutrido grupo de líderes de la región, así como a los congresistas antioqueños, oriundos del suroeste.

Fuente. Portafolio.com.co. (En línea). http://www.portafolio.com.co/economia/economiahoy/2009-02-28/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-4848335.html

Tasa de desempleo en Colombia ascendió del 13,1 al 14,2% en enero del 2009; aumentó 1,1%

Tasa de desempleo en Colombia ascendió del 13,1 al 14,2% en enero del 2009; aumentó 1,1%
En enero de 2008 esa tasa fue del 12,3%, con un número de desempleados de 2'830.000 en todo el país, reveló este viernes un informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane).


Lo anterior significa que 2'830.000 colombianos no tenían trabajo en ese mes, es decir, 308.000 más que un año atrás.

Al mismo tiempo, la tasa de ocupación tuvo un ligero aumento hasta 50,3 por ciento y, de acuerdo con la información del Dane, los ocupados sumaron 17'063.000, un incremento de 348.000 frente a enero del 2008.

Aunque el desempleo siempre aumenta en el primer mes del año respecto a diciembre, las comparaciones son entre eneros, que en el 2009 presenta el mismo comportamiento ascendente cuando se toman el trimestre noviembre-enero y los últimos 12 meses.

En efecto, la tasa de desocupación del trimestre terminado en enero fue 11,9 por ciento (1,1 puntos por encima de la de un año atrás) y la de los 12 meses completos fue 11,4 por ciento (1,3 puntos superior a la de igual periodo de referencia).

Para las 13 grandes ciudades y áreas metropolitanas investigadas por el Dane, que son las que concentran la gran mayoría de la población, la producción y el consumo del país, el desempleo en enero se disparó de 12,3 a 14,9 por ciento; para el trimestre iniciado en noviembre el aumento fue de 1,6 puntos hasta 12,1 por ciento; los desempleados aumentaron en 167.000 al tiempo que se perdieron 34.000 puestos de trabajo.

El comportamiento del mercado laboral está reflejando con fidelidad lo que sucede en la actividad económica: la producción manufacturera cayó 3,5 por ciento el año pasado (en solo diciembre el derrumbe fue de 9,2 por ciento) y el comercio minorista apenas si creció 0,5 por ciento. La economía en general está frenada.

La zona rural, por supuesto, no se escapa a la situación: la desocupación en el trimestre noviembre-enero subió de 7,7 a 8,7 por ciento, lo que afecta a 367.000 trabajadores. Los ocupados, por su parte, disminuyeron de 3,91 a 3,86 millones.

Ibagué, con desempleo del 19%

En la medición de enero pasado sobre la evolución del empleo por ciudades, Ibagué registró la más alta tasa de desocupación con el 19 por ciento, seguida por Manizales (15,4 por ciento) y Pasto (15 por ciento), mientras que en el extremo opuesto, es decir con el menor desempleo, se situó Bucaramanga con 9,5 por ciento.

En la capital del país, el 10 por ciento de la población activa estaba sin trabajo al concluir el primer mes del presente año. Villavicencio tuvo un desempleo de 10,3 por ciento. Para Medellín y Cali, la desocupación es de 14,8 y 14,1 por ciento, respectivamente. Las cifras corresponden al periodo noviembre del 2008 a enero del 2009.

Fuente: portafolio.com.co (En línea).